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Comodines, supersticiones y realidades

enero 10, 2011
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El año 2010 marcó la partida de dos grandes personajes: Thomas van der Hammen y Augusto Ángel. Ambos, a lo largo de sus carreras, ayudaron a la promoción y reflexión sobre la complejidad ambiental que representa la realidad colombiana. En ella existe una íntima e inseparable historia de la relación naturaleza-sociedad en cada punto de la geografía colombiana, y que explica el desarrollo de la sociedad colombiana con su entorno. Por tal razón el gran aporte que nos dejaron este par de personajes, fue el de abrir y promover espacios de discusión sobre asuntos sociales, políticos y culturales de Colombia, en donde la dimensión ambiental estuviese inmersa. Paz en la tumba de ambos.

Inicia este 2011 marcado por una “emergencia invernal” y el país en un estado de excepción y de “emergencia ecológica, social y económica”, debido al impacto del fenómeno de la Niña, cuyos efectos irán hasta la mitad de este año que apenas inicia. Pese al evidente drama que han vivido miles de colombianos, este suceso lo único que ha hecho es mostrar que la llovedera y un supuesto castigo de San Pedro a los colombianos, no son las únicas razones por la que existe esa emergencia invernal. El origen de esta situación atiende a diversos procesos de transformación del ambiente, entre ellos, la deforestación y el uso insostenible de la tierra y los sistemas hídricos. A este país le ha quedado grande hacer un acuerdo social de ordenamiento territorial acorde a su historia ambiental, y por ende, acorde también a su condición socio-ecológica actual y futura. Se suma a ello lo vulnerable que es Colombia frente a eventos como terremotos, inundaciones, etc., y adaptarse de la mejor manera frente a estas situaciones. No solo basta con atender eficazmente las emergencias, sino con  prevenir, mitigar y adaptarse a las nuevas condiciones.

En este contexto emerge una paradójica percepción que se tiene sobre Colombia por parte de la opinión pública, y en especial caso, de sus líderes políticos (comenzando por el mismísimo Presidente de la República) y se resume de esta manera: país “megadiverso” del cual hay que sentirse orgulloso aunque no se tenga idea de lo que esto representa. A eso se suma la creencia que su “accidentada geografía” y los “caprichos” de su naturaleza asociada, el país está condenado al “sub-desarrollo” y que así no se logre el anhelado “progreso”. Así, tal cual es el pensamiento que marca a este país con la relación naturaleza-sociedad

Como el tema ambiental anda tan de moda, ahora todo el mundo hace “responsabilidad social ambiental” aunque curiosamente la naturaleza sigue siendo “caprichosa” e “indomable”, despiadada con los pobres y arrasadora con los esfuerzos de emprender “progreso” y “competitividad”. De esta manera se olvida que los problemas ambientales, en realidad, son conflictos sociales y políticos. Los ecosistemas, el agua y la biodiversidad se convierten así en “nociones comodín” que varían su esencia (sin son “buenas o malas”) dependiendo de la conveniencia o pretexto del momento.

En la actual coyuntura en donde ahora el cambio climático (sin negar que efectivamente es un fenómeno que existe y que la especie humana lo ha trastocado) también es otra “noción comodín” y sirve de única explicación -y excusa- a todos los problemas socio-ambientales. Al respecto se debaten supersticiones en torno a la relación naturaleza-sociedad sin tener en cuenta que estas no solo atañen a un “indigenismo ecológico trasnochado”, sino que dichas supersticiones también se ejercen, con otros lenguajes y prácticas, desde la ciencia y la tecnocracia. Al respecto me parecen sensatas las palabras de la nueva directora del Instituto Alexander von Humboldt, Brigitte Baptiste (qué ojalá la dejen trabajar), en una entrevista hecha por El Espectador respecto a la actual situación que vive el país:

Existen muchos desafíos ecológicos, ¿cree que es hora de escuchar a los saberes tradicionales o apostar por la ciencia y tecnología de punta?

Hay que combinarlos. El conocimiento tradicional solo no nos servirá mucho, porque las condiciones del mundo han cambiado radicalmente. Hay que interpretarlo desde el punto de vista ético. Hay unos preceptos y principios de respeto y convivencia con la naturaleza muy valiosos. Pero también necesitamos adaptarnos ingeniosamente a lo que viene.

Junto a esto que afirma Baptiste, complemento que lo mejor que puede hacer la sociedad colombiana es reconocer primero la historia ambiental de su territorio y cuál es su escenario actual, teniendo en cuenta que la geografía colombiana se enfrenta a procesos e incertidumbres de tipo ecológico, social y político (incluyendo conflicto armado) que se desenvuelven e interactúan en múltiples escalas espaciales y temporales a niveles locales y globales.

Mientras tanto el Gobierno nacional pretende establecer un gran y ambicioso plan de “reconstrucción”. Sin desconocer las buenas intenciones que estos megaproyectos puedan tener, la verdad caen en la falacia de intentar cristalizar esa idea que llaman “progreso”, a través de la construcción de infraestructura y estrategias de desarrollo cuyo enfoque y manejo hacen parte del modelo económico que precisamente ha generado y profundizado los problemas y conflictos ambientales.

Sobre el modelo económico, Baptiste nuevamente nos recuerda en la citada entrevista:

¿En qué medida el modelo económico de Colombia está en armonía con el desarrollo sostenible?

Creo que estamos en el camino. La realidad del último año nos ha golpeado muy fuerte. Son desastres acumulados que están obligando a la economía y a la política, que sienten los efectos, a que repiensen las cosas. Pero va a costar un tiempo. Hay sectores que tienen mucha fe en los equilibrios del mercado, creen que son suficientes, pero no es cierto. En términos ambientales, los equilibrios de mercado llegan tarde.

Y aquí vendrán quienes digan ¿desarrollo económico o ecología? Brindaré un solo ejemplo al respecto sobre el manejo de bosques (2011 es el año internacional de los bosques). Juan Camilo Cárdenas, reconocido docente e investigador, afirmó hace poco también en El Espectador que:

“Definitivamente si no se conectan las políticas de bosques con las de tierras, agua, minería e infraestructura, seguiremos en la trampa de no poder incidir en las acciones que se necesitan en el largo plazo para poder reducir, por ejemplo, los impactos de las inundaciones”

Para resumir, Baptiste y Cárdenas de cierta manera nos sugieren que los asuntos de economía, ambiente y sociedad no se pueden seguir mirando de forma aislada y separada. En este orden de ideas, ojalá que el Ministerio de Ambiente se dedique a hacer cosas más importantes que melifluos pronunciamientos o hacer entregas de ayuda y más bien jugársela para que en la formulación del Plan Nacional de Desarrollo, se aborde una dimensión ambiental para desarrollo del país de manera concreta y palpable, incluyendo zonas urbanas o en la región Andina ya que el “futuro del planeta” no solo está en el Amazonas o el Pacífico. Finalmente, es importante que el ambientalismo de este país de una vez por todas se ponga las pilas en generar mayor conocimiento, en vez de contribuir a que existan más ruidos y supersticiones.

¡Saludos!

 

PD: Precisamente mi labor como ambientalista no se reduce a lo que digo en este blog, del cual estaré aún más ausente por este año. Estaré culminando mi investigación y disertación en geografía este año sobre ecología política y cambio de paisaje en un importante parque ecológico en Bogotá, lo cual consumirá buena parte de mi tiempo. Espero poder compartir en algún momento por acá o por otros espacios dicha experiencia investigativa. Nos estaremos leyendo.

 

4 comentarios leave one →
  1. agosto 4, 2011 10:56 am

    hola soy jessica vega lo mas hermoso que una persona puede hacer es cuidar su alrededor donde pisa, si podemos cambiar el rumbo del mundo encontra de todo lo que le afecta seriamos otras personas con diferente rumbo; yo considero que a hi es donde debe haber mano dura no para pagar impuestos ni deudas de antepasados politicos todo gira ante la posesion del poder;… y que con el poder que nececita el suelo para susistir… avemos gente que lo apoya siga adelante saludos y lo esperamos

  2. septiembre 24, 2012 9:14 pm

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