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MEDIO AMBIENTE, DESARROLLO Y POLÍTICA II*

mayo 4, 2010

*Nombre inspirado en un seminario que tomé en el segundo semestre de 2009 con Carlos Tapia.

Candidatos presidenciales y el asunto ambiental: Colombia 2010

Me uno al siguiente reclamo hecho por varios ambientalistas de diversas procedencias e ideologías en Colombia: ¿Por qué tanto en los debates políticos como en sus propuestas y programas de gobierno, los candidatos presidenciales no hacen fuerte referencia a las “preocupaciones ambientales”? Para mí, quizá, se deba a que estos temas siguen siendo discutidos en una esfera abstracta, nebulosa y ante todo muy técnica para el resto de la opinión pública, quien finalmente es la que debe exigir planteamientos de fondo sobre el tema ambiental a quienes están llamados a liderar un país.

En esto tenemos mucha responsabilidad los ambientalistas, especialmente los académicos, en hacer notar que una “dimensión ambiental del desarrollo”, permitiría re-ubicar a la naturaleza en la noción de nuestras vidas, pues ella permite satisfacer cosas básicas como alimentarnos, respirar y un gran etc. Sin embargo, tampoco existe una preocupación por estos temas debido al precario nivel del debate político característico en este país y a las “prioridades” que se manejan en la opinión pública, en donde la dimensión ambiental brilla por su ausencia.

Pese a que existen muchas preocupaciones en torno a la agenda política ambiental, aún las mayores preocupaciones no han sido abordadas de forma concreta. Propongo así y sin importar su orden de importancia, varios temas álgidos e importantes para el país en este momento y que ni siquiera son tocados en los debates políticos: (1) Manejo y conservación de la biodiversidad; (2) cambio climático; (3) “boom” de megaproyectos mineros; (4) institucionalidad ambiental; (5) agua y (6) ordenamiento territorial.

Entrados en gastos, comentaré sobre cómo los actuales candidatos a la presidencia manejan estos temas ambientales. Aparte de las declaraciones ante distintos medios de comunicación y algunos apuntes en sus programas de gobierno, recurriré en buena medida al trabajo que hizo la revista Catorce 6 hace unos semanas con los candidatos presidenciales denominado ¿Qué propone usted para el ambiente?, que pese a no tratar enfáticamente los asuntos que enuncié, es un buen termómetro.

En primera instancia debo referirme a las propuestas en términos generales de Juan Manuel Santos, Noemí Sanín y Germán Vargas Lleras. ¿Qué proponen estos candidatos frente a los temas ambientales? NADA. Sí, eso. No me voy a desgastar ni a elaborar análisis innecesarios en donde no hay ningún tipo de propuestas concretas. Precisamente lo que hacen estos candidatos es reafirmar esa visión de que los temas ambientales no son más que un apartado “discursivo-cosmético” en sus programas de gobierno.

De otro lado, no me referiré a los invisibilizados Jairo Enrique Calderón y Robinson Devia ya que, o no tienen propuestas concretas o simplemente la información sobre las mismas no la encontré. Quizá Jaime Araujo Rentería menciona una propuesta de “paz con la naturaleza”, que sin embargo, sigue siendo muy abstracta y poco concreta. Finalmente, los candidatos restantes, Gustavo Petro, Antanas Mockus y Rafael Pardo, han hecho algunas propuestas interesantes que aún no han tenido el suficiente eco y que merecen ser analizadas tenidas en cuenta. En ese sentido, volvamos a los temas puestos sobre la mesa. Veamos.

Ninguno de los candidatos ha hecho un énfasis específico en el tema de la biodiversidad. Justamente este 2010 es el año internacional de la biodiversidad y pese a los esfuerzos que ha desarrollado el Instituto Alexander von Humboldt en promover el tema, aún no se ha establecido una política clara de cómo el país debe defender eso que lo hace un “país megadiverso”. Hay que recordar que la biodiversidad y su agenda política, establecen que las distintas formas de vida y sus “ensamblajes” (individuos y comunidades de plantas, animales, seres humanos y sus ecosistemas asociados, etc.) son un valor agregado no solo para la vida misma, sino para el desarrollo social, económico y cultural de un territorio a través de distintas estrategias (áreas protegidas, áreas de manejo social y comunitario de la biodiversidad, etc.).

Por su parte, en el asunto de cambio climático, Rafael Pardo hace una propuesta en conformar una consejería para el cambio climático, que se ocupe de afrontar estos temas y cómo el país debe enfrentar riesgos frente a este fenómeno. Sin embargo, aún falta analizar con mayor profundidad la adaptación y manejo de riesgos climáticos que están afectando el territorio colombiano. Además ni siquiera se ha puesto en discusión, en términos de política pública, aspectos abordados en la última conferencia llevada a cabo en Copenhague.

De otro lado, Colombia actualmente vive un “boom” minero. El futuro impacto de megaproyectos mineros de oro y carbón está generando unas expectativas importantes para la generación de capital y desarrollo de inversión extranjera en el país, iniciativas apoyadas fuertemente por el Gobierno nacional. Sin embargo, y como afirma Juan Pablo Ruiz-Soto, es una falacia pensar que existe una “minería-sostenible”. La minería es reconocida por ser una de las actividades que generan más inequidades sociales y ecológicas, teniendo en cuenta también que los recursos mineros son finitos y no renovables. Es decir, hablar de minería a gran escala en Colombia, es hablar de una actividad que a futuro y si no se toman las medidas suficientes, traerá más impactos negativos que positivos.

En el tema minero, de todos los candidatos se destacan Gustavo Petro y Antanas Mockus. El primero tiene una fuerte oposición en donde el candidato afirma: “las condiciones especiales del país y sus ecosistemas son muy diferentes a otros países que adelantan vastos proyectos mineros. Si esos proyectos representan peligro para la naturaleza y el hombre, no dudare en desecharlos”. Es decir, el modelo minero que se promueve actualmente en el país no es compatible con un territorio ecológicamente complejo como el colombiano. En eso Petro tiene claro el asunto.

Sin embargo, tampoco se puede eliminar la minería del todo y retomando a Ruíz-Soto: “El efecto de la minería depende de cómo se realice la actividad y cómo se enmarque en una propuesta de política económica y social de largo plazo. Dado que los recursos mineros al ser explotados se agotan, los beneficios de su explotación deben programarse a largo plazo”. En otras palabras, debe existir una compensación social y ecológica por hacer minería. En este orden de ideas, los planteamientos de Antanas Mockus van en esa dirección: “Buscaré nuevos sistemas de explotación, mecanismos de mitigación y compensación del impacto ambiental”. Como vemos, la minería es un tema delicado.

De otro lado el manejo del tema de la institucionalidad ambiental referente al Sistema Nacional Ambiental o SINA, que encabeza el Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial, ha sido uno de los temas más criticados a la administración Uribe. Autores como Henry Mance y el ex-ministro de ambiente Manuel Rodríguez Becerra, han analizado la voluntad política expresada tanto en los Planes de Desarrollo como en el accionar del Ministerio de Ambiente durante el último tiempo. Estos no han correspondido a esa agenda de la “dimensión ambiental del desarrollo”. La razón principal de ello ha sido el cambio del Ministerio de Ambiente a viceministerio subordinándolo a temas de vivienda y desarrollo, que ha significado una reducción en la capacidad de gestión sectorial y liderazgo político y técnico. Ha esto se ha sumado el eterno problema de las Corporaciones Autónomas (CAR) en donde aún son fortines políticos y de corrupción. Finalmente se ha hecho una crítica a la falta de coherencia del discurso de los portavoces oficiales con acciones puntuales como licencias ambientales, apoyo a cuestionables megaproyectos, políticas públicas, entre otros[1].

Pese a que la mayoría de candidatos afirman que pretenden fortalecer el SINA y lo que concierne específicamente a Mockus, Petro, Pardo e incluso Vargas Lleras en mencionar que volverán a la figura del ministerio de ambiente, la institucionalidad ambiental puede ir más allá de eso. Resulta que aquí es donde se mueve la política y la “dimensión ambiental del desarrollo”. Por lo cual sería muy importante fortalecer los mecanismos de participación ciudadana en formulación de política pública establecidos no solo en la Constitución nacional sino en la Ley 99 de 1993 (la que creó el SINA). En esto Petro ha afirmado que hay que hacer un importante énfasis.

En cuanto al tema del agua en el país, éste sigue siendo manejado por la mayoría de los candidatos desde una concepción utilitaria y tremendamente reduccionista. Nuevamente Petro se destaca de los otros candidatos y en cada intervención en la que tenga oportunidad, enfatiza que la lucha por el acceso y derecho al agua es uno de sus pilares. No es un secreto que varios de los que fueron promotores del Referendo del Agua estén apoyando la campaña de Petro. Dicha iniciativa de referendo aún se encuentra en el limbo después de muchos obstáculos puestos por el saliente Gobierno, quien se opone a un modelo de gestión del agua más acorde con las condiciones ecológicas, sociales y culturales del país. El mencionado candidato promete desarrollar a cabalidad las iniciativas expuestas en dicho referendo, y que no son otro embeleco o conspiración en contra del desarrollo, sino que representan una vigente discusión global en torno al agua.

Finalmente en cuanto al ordenamiento territorial, casi ningún candidato ha hecho una exposición explícita al respecto y en mi concepto por este tema se podrían manejar ampliamente el resto de conflictos ambientales, además de que es un asunto en deuda a nivel de política pública y gobernabilidad del Estado colombiano.  Basta con mirar dos ejemplos: (1) el impacto de megaproyectos de infraestructura vial y de comunicaciones, sin tener en consideración aspectos mínimos (legales) en impactos sociales y ambientales (ejemplo claro y reciente, el Puerto de Bahía Málaga) y (2) en cómo las ciudades en este país crecen de cualquier manera sin tener en cuenta las regiones en las cuales se encuentran y su impacto en dinámicas sociales y ecológicas. En este último punto, el único candidato que ha mencionado algo al respecto es Petro, pero nada en concreto aún.

Conclusión

Cómo vemos, el tema ambiental no es un tema que se reduce a unos temas específicos sino que esos temas en conjunto son “la dimensión ambiental de la realidad”. Igual faltó por comentar otros asuntos, como el manejo de residuos sólidos que merece una revisión en cuanto a su generación, reutilización y disposición final o los agro-combustibles. Sin embargo, quise comentar sobre los que están en boga y que curiosamente, de vez en cuando se muestran algunos titulares en las noticias. Definitivamente, se quiera o no, es un tema que atraviesa los aspectos más importantes de un país, en términos económicos, sociales, culturales y políticos.

Medio ambiente, desarrollo y política, si tienen mucho que ver. Los líderes políticos podrían incorporar esa “dimensión ambiental” en políticas públicas concretas, teniendo en cuenta que en un país como Colombia hay que resolver aspectos básicos que por “naturaleza” tocan preocupaciones ambientales como la salud, la alimentación y en general condiciones de vida dignas para la gente. Pero también en nosotros está en exigir mejores condiciones de vida, teniendo en cuenta que a la naturaleza la desterramos de nuestras vidas mezquinamente, creemos que vivimos en una abstracción social sin considerar a eso que llamamos naturaleza.

De los candidatos presidenciales, como vimos, no se ven muchas esperanzas pese a que hay algunas buenas ideas en algunos de ellos. Quizá en términos generales, Gustavo Petro (para mí) se pueda acercar a un buen candidato, porque reconoce que detrás de esas preocupaciones ambientales existen ante todo problemas y conflictos sociales y que no basta con considerarse “verde” para tener un pensamiento ambiental. Sin embargo, aún no logra convencerme del todo pues lastimosamente, para la dimensión ambiental, el debate político y buena parte de la opinión pública van por otro lado: por el lado de la pasión, la imagen, el terror, la intimidación o el mesianismo. No hay propuestas, no hay debate.

Y precisamente por no encontrar nada aún, es que en buena medida mi voto por alguno de los candidatos mencionados aún se encuentra en duda. Bueno, tendré un mes más de reflexión, pero no son suficientes las buenas intenciones. A todas estas, ¿será importante eso del medio ambiente con el desarrollo y la política?


[1] Según la última rendición de cuentas del Gobierno para el año 2008-2009, pareciera que la gestión se redujera solo a ampliar la extensión de las áreas protegidas (aspecto importante, más no suficiente) y desarrollar unas superficiales medidas sobre cambio climático. Priman los temas de vivienda y el desarrollo de infraestructura de agua potable.

One Comment leave one →
  1. HERRIOT .S DELGADO permalink
    mayo 16, 2010 2:11 pm

    Cordial Saludo !

    Más sabiduría ambiental tiene un activista de GREENPEACE, que el propio Gobierno Nacional !

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