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Vuelve y juega: Proyecto de ley de la profesión de ecología en Colombia

febrero 26, 2008

Cordial saludo para todas y para todos:

En los últimos días nuevamente se volvió a “agitar” la discusión en el foro virtual de Ecólogos y Ecólogas, entorno al Proyecto de Ley que pretende reglamentar la profesión de ecología y al trabajo de los ecólogos en el país acompañado de la expedición de una tarjeta profesional que avale y certifique la profesión.

En este blog ya hace más de un año largo se brindó un espacio de discusión frente al tema, en donde se apreciaron varios comentarios interesantes por parte de algunos colegas y también de parte de conocidos no colegas. Sin embargo tanto en instancias virtuales como físicas, la discusión se fue enfriando y diluyendo (por muchas razones, quizá por lo inoficioso y desgastante que pueda llegar a ser el hecho de discutir esta iniciativa para muchos de nosotros), pero el proyecto de ley siguió lentamente su marcha en el Congreso de la República de forma silenciosa y sin una fuerte influencia e incidencia en su formulación por parte de la mayoría de los ecólogos. Lo peor de todo es que cada vez que nos llegaba una información a nuestros correos, veíamos como la formulación del proyecto de ley nos ha sido presentada como algo que ya no tiene reversa, algo casi que impuesto en donde no sabemos quien realmente ha definido lo que dicen los articulados del proyecto de ley (si, son algunos ecólogos de la ANEC de Popayán, pero para mi no es claro quien está realmente detrás) y evadiendo los cuestionamientos de varios colegas. Además creo que nos hemos concentrado en una discusión superficial sobre la obtención de una tarjeta profesional que no es más que un artilugio burocrático e inútil (en mi concepto), desviando la verdadera discusión y posiblemente nos estén metiendo silenciosamente una cosa que nos va afectar a todos si no es discutida y construida por todos, si lo que se desea es reglamentar el ejercicio de la profesión de ecología.

En este orden de ideas coincido con los comentarios hechos en el foro virtual por un nutrido grupo de colegas (respuesta que me alegra mucho) y de docentes como Brigitte LG Baptiste: la tarjeta es inútil, no es más que una excusa burocrática para mantener un colegio de ecólogos conformado por pocas personas que buscarán cargos públicos, lleno de un halo de lagartería y politiquería. La experiencia no la acredita un cartón (o plástico) sino la hoja de vida y el reconocimiento profesional que tenga cada persona en su trabajo. Al fin y al cabo el desarrollo profesional no solo es lo que certifica un ente educativo, sino lo que cada persona desarrolla como individuo en los campos en los que se pueda desenvolver.

Mantengo mi posición inicial. El verdadero asunto es el Proyecto de Ley en sí, no la Tarjeta Profesional. Esta última es aparentemente el instrumento que reglamentaría la profesión acorde a lo que dice el proyecto de ley y a su vez es el anzuelo para que nos metan un golazo y nos presenten un estatuto que nos dictaminará como debemos actuar como profesionales, en una profesión que cada vez está llamada a ser más que una disciplina, una in-disciplina que permita comprender los problemas y conflictos ambientales de forma integral. Hagamos pues, el mismo ejercicio en este caso de ver las cosas como un todo y no por partes.

Acogiendo un poco la sugerencia de Brigitte LG Baptiste, debemos empezar a consultar a otros de los representantes de la Comisión Sexta de la Camara de Representantes y empezar a presionar para reversar la formulación del proyecto de ley (cosa poco probables en este momento), y sino es así, por lo menos que la aprobación del proyecto sea lo menos lesiva posible para todas y todos.

Para ello más que enviar por listas de correo electrónico un articulado del proyecto de ley y de indignarnos por la funcionalidad de una tarjeta de profesional, si realmente se propone reglamentar la profesión de ecología, pues se debe leer y discutir por todos los ecólogos el documento de proyecto de ley en espacios destinados para ello, en donde se generen alternativas viables para la reglamentación o en el mejor de los casos, para consolidar iniciativas de asociación de profesionales alejadas de obstáculos jurídicos y administrativos y más concentrados en incidir desde nuestro trabajo hacia la transformación de la sociedad, a partir de una comprensión integral de la complejidad ambiental y política de nuestro país. Esto es de suma urgencia, pues al parecer el proyecto de ley ya va por el cuarto debate de cinco, y posterior a la aprobación en este último, pasaría a firma presidencial para convertirse en ley.

Nuevamente abro esta instancia para discutir propositiva y ante todo respetuosamente sobre el tema y empezar a vislumbrar algunas soluciones. Por último reproduzco por acá un pertinente comentario que hizo el profesor Baptiste sobre todo este tema. Saludos!

Colegas:

Me alegra la larga respuesta para proponer una interpretación alternativa.

La constitución de asociaciones, colegios o gremios es un derecho y una oportunidad de cualquier grupo social u oficio. No requiere, y estaría mal que lo requiriera, aval del estado para ejercer sus derechos y proponer sus líneas de trabajo. Para la mayoría de objetivos que se pretenden aducir con la expedición de la tarjeta, no se requiere este aval del estado, que es a lo que me opongo y propongo que no se acepte. Considero que la tarjeta profesional es un mecanismo para exigir responsabilidad profesional JURIDICAMENTE en aquellos casos donde hay compromiso de la seguridad civil, es decir, en la medicina o la ingeniería, o el derecho, donde el concepto profesional implica niveles de riesgo que deben ser valorados en términos del contrato social caso a caso y donde el ejercicio de la profesión se beneficia de la regulación de las prácticas concretas que la sociedad ha constituido en legítimas mediante protocolos. ¿Qué tal que solo los historiadores tuvieran acceso a los archivos históricos, o los geógrafos a construir modelos del territorio, o los pintores a exponer sus obras? Para mi, es el caso de la ecología.

Me parece muy bien que haya asociaciones con registro geográfico y directorios de los y las ecolog@s y de TODOS quienes consideren que sus actividades profesionales (subrayo profesionales, es decir, YA AVALADOS por una universidad) son relevantes para los objetos y efectos de la ecología, algo en lo cual EL ESTADO no tiene por qué interferir, dado que las profesiones se desarrollan y evolucionan de acuerdo con sus propios intereses, los de la sociedad mayor y es del máximo interés de sus miembros la plena libertad intelectual y capacidad creativa para afrontar los problemas a los que su quehacer los conduce. Todo intento de reducir el quehacer profesional a puntajes, escalafones, etc. etc. es un artificio en contra de esas libertades e intereses y debe ser rechazado. Esto no quiere decir que las profesiones o la sociedad no tenga mecanismos para evaluar y juzgar el desempeño profesional de sus miembros, algo que se hace a través de hojas de vida, el reconocimiento público del desempeño de las personas, la constitución de tribunales de ética y el trabajo asociativo. No veo cómo el Estado pueda contribuir con esta tarea a menos que se trate de un cierren deliberado y la constitución de tribunales de la mediocridad.

Por supuesto que el Estado tiene interés en las profesiones, de acuerdo con su función de proteger el interés común, pero en este caso, creo que los ecólogos tienen y deben construir esta capacidad por si solos y no entregar la integridad de un quehacer prioritario para la sociedad en las manos de los reguladores, cuando ninguno de los objetivos o efectos atribuidos a la obtención de la tarjeta depende de ello. Al contrario, tarde o temprano la expedición de la tarjeta o los mecanismos de reconocimiento llevarán a la creación de círculos de poder oficiales, vacas sagradas, dominios ideológicos legitimados por el clientelismo y no el debate, etc.

Insto a todos los colegas a reflexionar sobre el texto que amablemente nos circulan los amigos de Popayán y a expresarse respetuosamente al respecto en todos los espacios posibles.

Brigitte LG Baptiste

Por una Ecología autogestionaria e independiente.

8 comentarios leave one →
  1. Adriana Suárez permalink
    febrero 27, 2008 10:55 am

    Considero Urgente y pertinente iniciar la discusión sobre el proyecto de ley como está formulado. Tal vez después de tanto lio encontremos una solución. Aunque estoy fuera de Bogotá, estaré en contacto permanente.
    Un abrazo

  2. febrero 27, 2008 11:47 am

    ¿PARA QUÉ SIRVE LA TARJETA PROFESIONAL Y EL COLEGIO DE ECÓLOGOS?

    La reglamentación profesional, como imperativo de Seguridad Social tiene como objetivo principal:
    La preservación de un riesgo social, protegiendo a la ciudadanía de un eventual mal ejercicio profesional y de la aplicación incorrecta de los principios tanto científicos como técnicos que la rigen, como su práctica bajo el imperio de conductas que irrumpen con desmedro en el dictado ético con el que se debe desarrollar.
    La protección de los profesionales que han cumplido con el lleno de los requisitos académicos para la obtención de su titulo y han recurrido al Estado para su reconocimiento y habilitación legal para ejercer, de aquellos individuos que sin haberlos cumplido pretenden hacerse pasar como tales, con el peligro que ello representa para el orden social en sus aspectos de salubridad, seguridad, y moralidad públicas.
    Es un mecanismo que permite el censo actualizado y la verificación del cumplimiento academico que aseguren la máxima calidad y competencia de los Ecólogos.
    La tarjeta profesional avala:
    La experiencia en el sector.
    La cualificación profesional.
    La formación recibida.

    Así mismo permite la autoregulación de la profesión, certificando a los profesionales que permanecen en actualización constante y/o generan desarrollos importantes en la profesión. En conclusión, trimestralmente (con consolidados semestrales y anuales) se genera información sobre:
    1. La distribución geográfica de los Ecólogos en Colombia.
    2. La estimación de las áreas de desempeño laboral de los Ecólogos a nivel nacional y regional.
    3. Los niveles de Educación Adicional.
    4. Los niveles de Experiencia.
    5. Los niveles de Productividad Profesional.

    Permitiéndonos a futuro:

    1. Como Colegio de Ecólogos, continuar generando aportes y recomendaciones relacionadas con la profesión de Ecología.
    2. Diseñar un Plan para el desarrollo y fortalecimiento del recurso humano que ejerce la profesión de Ecología, y que requieren las instituciones publicas y/o privadas en todo el país.
    3. Proyectar la oferta y estimar la demanda de recursos humanos para ejercer la profesión de Ecólogia en Colombia.
    4. Generar mecanismos de control de la calidad de los servicios ofrecidos por los Ecólogos.

    Es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia
    ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines”.

    Las profesiones legalmente reconocidas pueden organizarse en colegios. La estructura interna y el funcionamiento de

    estos deberán ser democráticos. La ley podrá asignarles funciones públicas y establecer los debidos controles”.

    En cuanto a la potestad legislativa para regular las profesiones, la Corte Constitucional se ha pronunciado de la

    siguiente manera:

    “De la lectura de la disposición anterior se deduce una cierta diferenciación entre las profesiones y las ocupaciones, artes y

    oficios. En las primeras, la regla general es la inspección y vigilancia por parte de las autoridades competentes y, en las

    segundas, en cambio, en principio opera el libre ejercicio. Lo expuesto se fundamenta en que el Constituyente supone

    que las profesiones van ligadas a una necesaria cuota de escolaridad, la cual se presentaría como garantía de aptitud

    para realizar la labor profesional. De esa manera se reduce el riesgo social que puede implicar para la sociedad el

    ejercicio de una actividad profesional. En cambio, el Constituyente entiende que las ocupaciones, artes y oficios por lo

    general no requieren formación académica y no comportan un riesgo social. Así, se presenta la necesidad de controlar el

    ejercicio de las profesiones y la posibilidad del libre ejercicio de las ocupaciones, artes y oficios. Sin embargo, la propia

    Carta Fundamental establece la posibilidad de reglamentación, inspección y vigilancia sobre aquellas ocupaciones no

    profesionales que exijan formación académica o que, a pesar de no necesitar la mencionada formación, impliquen un

    riesgo social.

    En ese orden de ideas, las fronteras que demarcan el derecho de ejercicio de una profesión son el respeto por los

    derechos ajenos y la protección de los riesgos sociales. Esto explica que la Constitución autorice formas de regulación de

    las profesiones y de ciertos oficios como reconocimiento de la necesaria formación académica y riesgo de carácter

    social de estas actividades. Pero el legislador no puede regular de manera arbitraria las profesiones y oficios. En efecto,

    tales regulaciones solo son legítimas constitucionalmente si se fundamentan de manera razonable en el control de un

    riesgo social y no se traducen en una restricción desproporcionada o inequitativa del libre ejercicio de las actividades

    profesionales o laborales” 1.

    Podemos concluir que se requiere reglamentar la profesión de Ecólogo para que de una manera clara, acorde con los

    postulados de la Constitución Política y las leyes, se permita a los profesionales en Ecología tener las facultades y estar

    amparados en la participación y reconocimiento ante el Estado; obtener la identificación de la profesión ante las entidades

    públicas y privadas; y ante todo, un mayor reconocimiento de sus funciones expresadas en un adecuado

    posicionamiento laboral, a través de la participación en equipos interdisciplinarios, con el objetivo de contribuir a la

    solución de los problemas ambientales del país de un profesional capaz de realizar estudios sobre temas y situaciones

    que afectan a toda la población.

  3. febrero 27, 2008 11:53 am

    Articulado del Proyecto de ley 139 de 2006, Cámara de Representantes, por el cual se reglamenta el ejercicio de laProfesión de Ecología y se dictan otras disposiciones.El Congreso de ColombiaDECRETA:TÍTULO I DE LA PROFESION Y EL PROFESIONAL DE ECOLOGIA Articulo 1º. Definición. Para los fines de la presente ley, la Ecología es una carrera profesional universitaria que estábasada en una formación científica, técnica y humanística, de conformidad con los requisitos exigidos especialmente paraesta por el Instituto Colombiano para la Educación Superior, Icfes. Artículo 2º. Del profesional de Ecología. El Ecólogo es un profesional universitario con una formación cuyo campo estárelacionado con el estudio, planeación, investigación, manejo, conservación, asesoría, interventoría y gestión de los recursosnaturales y de las condiciones ambientales de los ecosistemas acuáticos y terrestres, actuando en concordancia con elcontexto local, regional, nacional e internacional, con el fin de contribuir a los procesos de transformación social. Artículo 3º. Campo de acción del Ecólogo. El profesional de Ecología dentro de una dinámica inter y transdisciplinariaaportará al trabajo intra e intersectorial los conocimientos y habilidades adquiridos en su formación universitaria depregrado y postgrado mediante la experiencia, la investigación y la educación continuada, basando su actividadprofesional en los fundamentos de la Política Ambiental Colombiana (Ley 99 de diciembre de 1993). Artículo 4º. Para todos los efectos legales se entiende por ejercicio del profesional en Ecología la aplicación de losconocimientos técnicos y científicos de las siguientes actividades: 4.1 Investigación en Ecosistemas Terrestres, Acuáticos, Continentales y Marinos. a) Estudios autoecológicos; b) Estudio de poblaciones; c) Estudio de comunidades; d) Estudios de conservación; e) y demás investigaciones que se desarrollan dentro del campo de la Ecología. 4.2 Gestión ambiental para el desarrollo y la conservación. Coordinación, Administración, Asesoría, Formulación, Ejecución, Consultoría, Interventoría, Auditoría y Participación en: a) Levantamientos ecológicos integrados; b) Manejo de reservas naturales; c) Planes de desarrollo comunitario; d) Planes de ordenamiento ambiental territorial; e) Programas de capacitación y educación ambiental; f) Programas de conservación tendiente a un desarrollo sostenible; g) Estudios de impacto ambiental; h) Programas de ecoturismo; i) Costos ambientales; j) Diagnósticos ambientales; k) Proyectos ambientales; l) Procesos en Comunidades Indígenas, afrocolombianas, campesinas, urbanas, rurales y comunidad en general; -m) Docencia; n) Y demás actividades que involucren la gestión ambiental. Parágrafo 1º. Los campos del ejercicio profesional definidos en el artículo 4º de esta ley, se entienden como propios dela Ecología. Su ejercicio tendrá unas actividades básicas que no perjudicarán el desarrollo de las profesiones yaexistentes. TÍTULO IIDEL EJERCICIO PROFESIONAL DE LA ECOLOGIA Artículo 5º. Requisitos para ejercer la profesión. Para ejercer la profesión de Ecología, las entidades públicas o privadasdeberán exigir al interesado la presentación de la tarjeta profesional. Artículo 6º. De la docencia. Para el ejercicio de la docencia, las instituciones públicas o privadas de educación Básica Secundaria o Superior deberán incluir la profesión de Ecología en las convocatorias (a docentes, provisión decargos de docentes en modalidades y perfiles, áreas de desempeño y requisitos), para el área de Ciencias Naturales. Artículo 7º. De las convocatorias. Las entidades que hacen parte del Sistema Nacional Ambiental, SINA, contempladasdentro de la Ley 99 de 1993, deberán incluir la profesión de Ecología dentro de las convocatorias para aspirar a cargospúblicos o de carrera administrativa relacionados con el Medio Ambiente.Parágrafo 2°. El Departamento Administrativo de la Función Pública y el Colegio Nacional de Ecólogos vigilarán elcumplimiento de los artículos 6º y 7º.Artículo 8º. De la tarjeta profesional. Solo podrán obtener la tarjeta profesional de Ecólogo, ejercer la profesión y usar elrespectivo título dentro del territorio colombiano quienes: a) Hayan adquirido o adquieran, antes o después de la promulgación de esta ley, el Título Profesional de Ecólogo,otorgado por instituciones de Educación Superior oficialmente reconocidas cuyos pénsums educativos y baseacadémica estén aprobados por el Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior, Icfes, o quieneshayan homologado su título conforme a las normas vigentes en el país; b) Los Ecólogos que en la actualidad ocupen cargos en ejercicio de la profesión en entidades públicas o privadas sin latarjeta profesional, deberán presentarla en el término de los doce (12) meses siguientes a la vigencia de la presenteley.Artículo 9º. Corresponde al Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial certificar y registrar los profesionalesen Ecología, como requisito previo a la obtención de la matrícula profesional. Artículo 10. De la expedición de la tarjeta profesional. Los Ecólogos podrán agruparse y conformar el Colegio Nacio nal dela Profesión, el cual se dará su propia reglamentación respetando los principios democráticos y de participación en sufuncionamiento interno y en la elección de sus órganos directivos. Además, expedirá las correspondientes tarjetasprofesionales. Artículo 11. Del ejercicio ilegal de la profesión de Ecología. Entiéndase por ilegal el ejercicio de la profesión en Ecología,toda actividad realizada dentro del campo de competencia señalado en la presente ley por quienes no ostentan lacalidad de Ecólogo u otras profesiones que realicen gran parte de las labores propias de esta área de trabajo y no esténautorizados debidamente para desempeñarse como tales. Parágrafo 3º. A quienes sin llenar los requisitos establecidos en la presente ley ejerzan la profesión de Ecología enColombia, se les impondrán las sanciones que la ley ordinaria fija para el ejercicio ilegal de las profesiones. Parágrafo 4º. El servidor público que patrocine o encubra el ejercicio ilegal de la profesión de Ecólogo será responsableconforme las decisiones disciplinarias correspondientes. TÍTULO IIIDE LOS DERECHOS, DEBERES Y PROHIBICIONESY COMPETENCIAS DEL PROFESIONAL DE ECOLOGIA Artículo 12. Derechos del Ecólogo. El Ecólogo tiene lo siguientes derechos: a) Ser respetado y reconocido como profesional de las Ciencias Naturales; b) Recibir protección especial por parte del empleador que garantice su integridad física y mental en razón a susactividades profesionales como lo establece la Constitución; c) Recibir capacitación adecuada con el fin de ampliar los conocimientos en el ejercicio profesional y estar al tanto de últimos avances científicos, tecnológicos y académicos en las áreas de su competencia; d) Ejercer la profesión dentro del marco de las normas éticas vigentes; e) Contar con el recurso humano, tecnología e insumos adecuados para el desempeño oportuno y eficiente de suprofesión. Artículo 13. Del acceso a créditos. Los Ecólogos legalmente matriculados podrán ser sujetos de créditos por parte delFondo de Financiamiento del Sector Agropecuario, Finagro, siempre que se encuentren dentro de las circunstancias quecontemplan las Leyes 16 de 1990 y 101 de 1993 y demás normas que las modifiquen o adicionen. Artículo 14. Deberes del Ecólogo. Son deberes del Ecólogo: a) Guardar secreto profesional, salvo en las excepciones que la ley lo considere; b) Entregar en forma clara, precisa y oportuna los resultados de los trabajos realizados; c) Certificar con su firma cada uno de los trabajos realizados; d) Respetar los principios y valores que sustentan las normas de ética vigentes para el ejercicio de su profesión y elrespeto de los Derechos Humanos; e) Denunciar a la instancia competente toda práctica que lleve al ejercicio ilegal e inadecuado de la profesión. Artículo 15. Prohibiciones. Son prohibiciones aplicables al profesional de la Ecología en el ejercicio de su profesión: a) Omitir o retardar el cumplimiento de las actividades profesionales; b) Solicitar o aceptar prebendas o beneficios indebidos para realizar sus actividades;c) Realizar actividades que contravengan la buena práctica profesional. Artículo 16. De las competencias. Las competencias del profesional en Ecología son: a) Ejercer responsabilidades y funciones de asistencia, gestión, administración, investigación, coordinación, docencia, tantoen áreas generales como especializadas y aquellas conexas con su ejercicio, tales como asesorías, consultorías,interventorías y otras seleccionadas; b) Participar en la definición de criterios y estándares de calidad en las dimensiones científicas, tecnológicas y éticas de lapráctica profesional. TÍTULO IVDEBERES FRENTE A LAS ASOCIACIONESDE SU PROFESION Artículo 17. Son deberes frente a las Asociaciones de su profesión: a) Mantener su afiliación a Sociedades de carácter científico y gre-mial, contribuyendo al desarrollo de la profesión; b) Cumplir con las normas estatutarias que garanticen el progreso de las Asociaciones; c) Contribuir a la afiliación de nuevos profesionales; d) Apoyar actividades científicas, investigativas y gremiales programadas por las Asociaciones para el provecho colectivode la profesión, incluyendo las zonas más apartadas; e) Como miembro de una Asociación, auspiciar la integración con Asociaciones propias de la profesión o de carácterinterdisciplinario; f) Ser solidario y leal con las Asociaciones y darles el apoyo solicitado para el crecimiento de la profesión. TÍTULO VNORMA COMPLEMENTARIA Artículo 18. Toda evaluación de proyectos ambientales deberá llevar la firma de un Ecólogo con tarjeta profesional. Todoproyecto ambiental que sea presentado a una entidad pública o privada para su aprobación o financiación deberá iravalado por la firma de un Ecólogo con tarjeta profesional. Artículo 19. La presente ley deroga todas las normas y disposiciones contrarias a partir de su promulgación. Felipe Fabián Orozco Vivas, Omar Flórez Vélez, William Ortega Rojas, Néstor Homero Cotrina, Tarquino Pacheco,Germán Varón Cotrino, Luis Felipe Barrios, José Fernando Castro C., Angel Custodio Cabrera, Juan Carlos Granados,Oscar L. Wilchez Carreño, Edgar Eulises Torres M., José Ignacio Bermúdez, Karelly Patricia Lara V., Oscar GómezAgudelo, Rosmery Martínez R., Fabio Arango Torres, Carlos Fernando Motoa, Jorge Enrique Rozo, Roy L. Barreras,Representantes a la Cámara. EXPOSICIÓN DE MOTIVOS Honorables Congresistas: A comienzos del siglo XIX diversos movimientos alrededor del mundo comenzaron a asumir la defensa del medioambiente. La Primera y Segunda Guerras Mundiales, con su consecuente destrucción de ciudades y desafíos tecnológicosimpuestos por el desarrollo militar, impulsaron el estudio de los cambios medioambientales. Se publica el libro LaPrimavera Silenciosa, escrito por Ratchel Carson, que denuncia los cambios en las poblaciones de insectos y aves, asícomo la grave contaminación del agua en Londres. Es así como las Naciones Unidas convocan y desarrollan en la ReuniónInternacional del Medio Ambiente en Estocolmo (1972); Colombia recoge los principios de este evento en la Ley 23 de1973, desarrollados por el Decreto 2811 de 1974 (Código Unico de los Recursos Naturales Renovables y de Protección delMedio Ambiente).A partir de la promulgación de la Constitución de 1991 se tiene en cuenta el componente ambiental posibilitando laestructuración de los entes territoriales, así como de las diversas entidades mediante un adecuado y sostenibleaprovechamiento del medio ambiente y del patrimonio natural de la Nación. Claro es el artículo 8º de la Carta Política: “Es obligación del Estado y de las personas proteger las riquezas culturales ynaturales de la Nación”.El artículo 79 señala: “Todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano. La ley garantizará laparticipación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo.
    Es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importanciaecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines”. De la profesión del Ecólogo A partir de la expedición de la Ley 99 de 1993 se crea el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial como unente administrativo coherente y funcional que ofrece las garantías necesarias para iniciar el mantenimiento y recuperaciónde los recursos naturales en los ecosistemas del país. Con tales principios se hace necesaria la participación deprofesionales que apoyen estas funciones con una visión integral y científica para la comprensión del funcionamiento delmedio ambiente y la búsqueda de alternativas bajo la concepción del desarrollo sostenible con una clara visión de larelación hombre, cultura y naturaleza, que contribuyan a enfrentar la compleja problemática del país de una maneraintegral, aportando el conocimiento de la estructura funcional de los ecosistemas tropicales con nociones claras de losfactores ambientales y de su interacción con los sistemas sociales, culturales, económicos y políticos como unacercamiento a las realidades y necesidades nacionales.Hoy más que nunca se hace necesario contar con personas especialistas capaces de diagnosticar y priorizar objetiva yeficazmente las soluciones a los problemas ambientales teniendo en cuenta las necesidades de asesoría en la toma dedecisiones que requieren los diversos niveles de la Nación, dando pautas concretas sobre el manejo adecuado de losecosistemas con una visión integral del problema, generando conciencia ambiental por medio de la transferencia yexplicación didáctica de la información científica a la comunidad. El artículo 26 de la Carta Política señala: “Toda persona es libre de escoger profesión u oficio. La ley podrá exigir títulosde idoneidad. Las autoridades competentes inspeccionarán y vigilarán el ejercicio de las profesiones. Lasocupaciones, artes y oficios que no exijan formación académica son de libre ejercicio, salvo aquellas que impliquen unriesgo social. Las profesiones legalmente reconocidas pueden organizarse en colegios. La estructura interna y el funcionamiento deestos deberán ser democráticos. La ley podrá asignarles funciones públicas y establecer los debidos controles”. En cuanto a la potestad legislativa para regular las profesiones, la Corte Consti tucional se ha pronunciado de lasiguiente manera: “De la lectura de la disposición anterior se deduce una cierta diferenciación entre las profesiones y las ocupaciones, artes yoficios. En las primeras, la regla general es la inspección y vigilancia por parte de las autoridades competentes y, en lassegundas, en cambio, en principio opera el libre ejercicio. Lo expuesto se fundamenta en que el Constituyente suponeque las profesiones van ligadas a una necesaria cuota de escolaridad, la cual se presentaría como garantía de aptitudpara realizar la labor profesional. De esa manera se reduce el riesgo social que puede implicar para la sociedad elejercicio de una actividad profesional. En cambio, el Constituyente entiende que las ocupaciones, artes y oficios por logeneral no requieren formación académica y no comportan un riesgo social. Así, se presenta la necesidad de controlar elejercicio de las profesiones y la posibilidad del libre ejercicio de las ocupaciones, artes y oficios. Sin embargo, la propiaCarta Fundamental establece la posibilidad de reglamentación, inspección y vigilancia sobre aquellas ocupaciones noprofesionales que exijan formación académica o que, a pesar de no necesitar la mencionada formación, impliquen unriesgo social. En ese orden de ideas, las fronteras que demarcan el derecho de ejercicio de una profesión son el respeto por losderechos ajenos y la protección de los riesgos sociales. Esto explica que la Constitución autorice formas de regulación delas profesiones y de ciertos oficios como reconocimiento de la necesaria formación académica y riesgo de caráctersocial de estas actividades. Pero el legislador no puede regular de manera arbitraria las profesiones y oficios. En efecto,tales regulaciones solo son legítimas constitucionalmente si se fundamentan de manera razonable en el control de unriesgo social y no se traducen en una restricción desproporcionada o inequitativa del libre ejercicio de las actividadesprofesionales o laborales” 1. Podemos concluir que se requiere reglamentar la profesión de Ecólogo para que de una manera clara, acorde con lospostulados de la Constitución Política y las leyes, se permita a los profesionales en Ecología tener las facultades y estaramparados en la participación y reconocimiento ante el Estado; obtener la identificación de la profesión ante las entidadespúblicas y privadas; y ante todo, un mayor reconocimiento de sus funciones expresadas en un adecuadoposicionamiento laboral, a través de la participación en equipos interdisciplinarios, con el objetivo de contribuir a lasolución de los problemas ambientales del país de un profesional capaz de realizar estudios sobre temas y que afectan a toda la población del articulado propuesto.

  4. Gloria Castillo permalink
    marzo 1, 2008 7:31 pm

    Gracias German por la discusion y llamo la atencion a la persona que copio y pego lo que ya todos conocemos. por favor mas accion y menos papeleo. Queremos discusion y no volver al mismo documento que alguien creyo tener el poder de avalar sin el concentimiento de los ecologos.

    Gloria castillo

  5. Germán A. Quimbayo permalink*
    marzo 1, 2008 8:33 pm

    Adriana y Gloria, gracias por sus pertinentes comentarios y preocupación. Suscribiéndome al comentario de Gloria, realmente la discusión debe ir más allá de decir que la “verdad está revelada”. En este orden de ideas aprovecho para dirigirme al señor Enrique, para que por favor plantee una discusión más seria y constructiva frente a este importante tema, en vez de estar copiando y pegando información. Recuerdo que mi intención es abrir este espacio para que todas y todos podamos encontrar caminos de consenso y discusión. Convoco también a los demás colegas para que sigan pronunciándose al respecto.

    Seguiré al tanto del tema.

    Saludos.

  6. Ana Maria permalink
    marzo 4, 2008 3:03 pm

    Hola GErman!!!, que cosas de nuevo con esto, yoa cabo de lelgar de un viaje largo y me encontre de nuevo este tema, definitivamente ya tenemos e suqe hacer algo y dejar de dar lora con el hecho de uqe no estemos de acuerdo…
    como te digo vengo lelgando de viaje y tengo mil correos, conoci a alguien que nos peude ayudar pero me hizo preguntas especificas que deben estar entre todos los correos, tu me podrias ayudar?
    – en que parte del proceso ya el proyecto?, es decir ya paso por donde y para donde va ahora?
    – quein lo esta presentando?
    – cual es el numero del proyecto?
    si tienes estos datos a la mano chevere!!, sino, me cuentas para buscarlo en la infinidad de los correos y te estare contando como me va con las averiguaciones pro accion!!!

  7. Germán A. Quimbayo permalink*
    marzo 5, 2008 3:32 pm

    Ana María:

    Hola de nuevo, que bueno saber de ti y como siempre gracias por tu interés. Te responderé de forma completa vía e-mail.

    Un abrazo.

  8. Álvaro Sepúlveda permalink
    mayo 30, 2008 2:32 pm

    El comentario del Profesor Baptiste no podia ser mas acertado.

    Por una Ecologia Autogestionaria e independiente, libre esquemas burocraticos amañados.

    Saludos German y te doy nuevamente las gracias por el espacio y la iniciativa ante el silencio e indiferencia de muchos de nuestros colegas Ecojaverianos.

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