Skip to content

El Modelito

abril 29, 2007
Pintura de Alexis Hunter: The Passionate Instincts Series (War and Nature) (Dominio Público)
“El trabajo es condición de vida, no costo de producción. El consumo no puede ser adoptado como objetivo social” Mario Mejía Gutiérrez (2004)

Hasta cuando nos van a seguir metiendo el cuentico ese del “desarrollismo” que tanto pregonan los dirigentes de turno, en especial el que nos está metiendo el Virrey. Personalmente, tampoco estoy esperando un modelo totalmente populista y asistencialista, ni más faltaba. Pero definitivamente el país no ha optado por seguir unos parámetros de construcción de sociedad más coherentes con su contexto como país tropical, sino que nos casamos con un modelo capitalista, impuesto desde el Plan Currie hace ya casi 60 años . Lo único que ha generado dicho plan, ha sido todo lo contrario a lo que se disponía a combatir: pobreza e inequidad social, gran insumo para el conflicto que actualmente vivimos. Pero a esto le sumamos la creciente ola globalizadora, en donde el Estado-Nación se elimina y entran a operar los dictámenes del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o simplemente la dinámica del dominio económico por recursos energéticos y naturales que en el fondo es un dominio de tipo político (por lo de Chávez).

Nuestra cultura parroquial y el halo de mentiras que ha extendido Uribe Vélez y su séquito, no le han permitido al colombiano común visualizar completamente la dimensión de las reformas sociales, económicas y políticas que se han venido implementando y se seguirán dando si este país no despierta. Dichas reformas van desde las de tipo tributario, de transferencias, legislativas y de poder ejecutivo, pasando por amnistías a los paramilitares (entiéndase Ley de Justicia y Paz) hasta la imposiciones de medidas económicas que solo buscan darle puerta abierta a la “inversión” de multinacionales para continuar con el Colonialismo en pleno Siglo XXI. Lo cual me hace pensar que no es un modelo neoliberal sino neoconservador. Las prácticas de pillaje y saqueo siguen, pero bajo otros mecanismos más sofisticados.

En cuanto al ordenamiento y manejo del territorio y en especial de las áreas protegidas y ecosistemas, se ha venido fraguando una contrarreforma agraria que quiere convertir al campo y los ecosistemas colombianos en complejos agroindustriales cuyos principales beneficiarios van a disfrutar de un “parasantuario”, con la disculpa de ser la solución a los problemas económicos e incluso ecológicos, nos quieren meter palma africana para generar bio-disel y supuestos sumideros de carbono para mitigar el calentamiento global. ¡Pamplinas! Todo por seguir con el mismo modelito excluyente, desplazador y despedazador del territorio, pero re-encauchado.

Respecto a estos temas, a parte de recomendar el excelente artículo de Marsares en equinoXio, esta semana, recomiendo en suma medida un trabajo sobre el flujo de aceite de palma y los impactos y misteriosas relaciones de dicho cultivo en Colombia, a cargo de Fidel Mignorance, de la Comisión Belga por Colombia.

Pero el modelo no solo se está viendo en los campos y zona rural del país, las ciudades como Bogotá, en sus planes de ordenamiento están considerando a la ciudad como centros de servicios y de finanzas, arrasando con elementos territoriales importantes como referentes históricos y ambientales, que amenazan el derecho a la ciudad y su goce equitativo, prolongando y acentuando los cinturones de miseria y contaminación. Ciudades como Bogotá poseen aún componentes ecológicos como bosques y páramos, además de comunidades rurales asociadas que le apuestan a otra mirada de la ciudad, pero que se ve amenazada por megaproyectos financieros, comerciales y de infraestructura vial y de servicios públicos privatizados. El que no quepa en este modelo, también se tendrá que ir. Acaso no se han dado cuenta del precio de los servicios públicos. ¿Coincidencia?

Respecto a esta dinámica urbana, los dejo con una pertinente cita de Maria Mercedes Maldonado, investigadora del CIDER de la Universidad de los Andes del año 2005 para un documento sobre Región, ciudad y áreas protegidas (FES-Ecofondo-CEREC-Fondo de la Acción Ambiental):

“Al culto al desarrollo ha venido a sumarse recientemente un nuevo comodín, cual es el de la competitividad. Si se revisan los documentos de planeación o de ordenamiento de los últimos años, sostenibilidad y competitividad son los objetivos, elementos de legitimación y estrategias centrales de la mayoría de ellos. Desafortunadamente, la necesidad del crecimiento y la necesidad de asegurar la competitividad continúan dominando sobre la apuesta de crear nuevas relaciones sociales en relación con la naturaleza y de hacer prevalecer opciones políticas dirigidas a asegurar derechos territoriales ancestrales o procesos productivos sostenibles o nuevas formas de pensamiento y de práctica ambiental”.

Las anteriores referencias nos debe dar paso a una reflexión entorno a nuestra relación con nuestro territorio y ambiente, que debe re-plantearse para la defensa del mismo.

Un saludo especial.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: