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Biocomercio: ¿mercantilización de la naturaleza?

octubre 9, 2006

(Logo biocomercio sostenible: http://www.humboldt.org.co/biocomercio)

Sí, mis temores frente a la iniciativa de Biocomercio Sostenible que coordina el Instituto Alexander von Humboldt han sido bien infundados. Quizá con este post pueda levantar ampolla o hasta ganarme un ‘mal de ojo’ que llaman, pero creo que este tema debe discutirse de forma seria y detenida. Este fin de semana tuve la oportunidad de enfrentar el verdadero trasfondo de dicha iniciativa en una conferencia en un simposio de medio ambiente y desarrollo sostenible, en donde el representante del instituto reflejó una vez más (frente a la reacción de algunos en el auditorio), esa actitud cada vez mas recurrente en funcionarios del Humboldt de hablar muy bonito (y con un gran protagonismo y halo propagandístico) de ciertos proyectos que ha liderado el Humboldt con recursos y apoyos en algunos casos del Banco Mundial (BM), éste último cuyas intenciones no son las mejores y quizá puedan ocultar otros intereses distintos a los de la conservación. De hecho la discusión frente a los intereses que representan entes multilaterales como el BM, el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), debe ser ahondada y personalmente en lo que refiere hacia el apoyo de iniciativas de conservación en países “en desarrollo”, es una discusión pendiente que he querido abordar en este blog, cosa que no he llevado a cabo a espera de un momento en donde exponga argumentada y concretamente los verdaderos intereses de estos entes, denunciados por muchos académicos y movimientos sociales a lo largo del globo. Entonces bienvenidas sugerencias y aportes.

Volviendo al tema, me preocupa de sobremanera el trato (casi irrestricto) y el enfoque comercialista y mercantil en el cual se quiere meter a la biodiversidad y sus componentes, fauna, flora y conocimiento tradicional (que es biodiversidad también) por medio de estas iniciativas. Mucho de “país biodiverso por naturaleza”, entre otros cuentos idílicos y medio propagandísticos, no le quedan bien a un Instituto como el Humboldt y más cuando un tema como el uso de un patrimonio como lo es la biodiversidad está en juego, con un acuerdo de TLC con Estados Unidos a cuestas que le ha ocultado al país la situación de dicho patrimonio que podría verse en juego para Colombia y entregarse por migajas en condiciones de total inequidad y desigualdad frente a capitales gringos. Pienso que esto debe ser tratado con más cuidado y con menos cuentos tipo Walt Disney. No es una ‘bronca’ frente al instituto, de hecho rescato algunas de sus iniciativas de conservación a lo largo del país y de su interés por dar a conocer a los colombianos sobre su mayor patrimonio: la biodiversidad. Sin embargo en el último tiempo ese discurso ha estado enmarcado en imponer iniciativas que como comentaba antes, son auspiciadas y hasta cierto punto asesoradas por los entes multilaterales enumerados arriba. Además hay que tener en cuenta, que el actual y reelegido gobierno le da importancia a ciertos temas ambientales, pero para que ciertos sectores logren extraer la mejor tajada económicamente hablando. Quizá el instituto (anexo al Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial) haya entrado en esa dinámica.

Con la excusa de mejorar las condiciones de vida de los habitantes y generar un ‘desarrollo alternativo’, por medio de cadenas de valor (en reemplazo del término cadenas productivas) la iniciativa de Biocomercio Sostenible piensa poner en la frenética dinámica de mercado a productos no tradicionales como por ejemplo frutales amazónicos, producción de peces ornamentales, mariposas, y en general materiales maderables, no maderables, e incluso prácticas como el Ecoturismo. La cuestión aquí no radica en el uso o no uso. Es la de inicialmente mantener y conservar la biodiversidad. Mi pregunta inicial es, ¿cómo se da prelación a estudios de mercado sobre el comportamiento de estos ‘productos’, por encima del real estado de la biodiversidad, cuando los componentes de estas pueden ser especies de fauna y flora en peligro o riesgo de extinción? Se pone de pretexto que bajo ciertos protocolos ‘amigables’ de producción y mercadeo, se asegurará la persistencia de los componentes de la biodiversidad de los cuales se quiere sacar provecho. Una población de una especie de x planta, por ejemplo, que produzca metabolitos secundarios o principios activos para generar algún fármaco, puede verse afectada por los avatares de la oferta y demanda de un mercado cada vez más consumista. O quizá sea usurpado el conocimiento tradicional que permita la extracción de dicho fármaco, por darle prelación a los intereses económicos de alguna multinacional farmacéutica. Es solo un ejemplo que se me viene a la mente, esto ya ha pasado en muchos lugares tropicales del globo, así incluso los tecnócratas defensores de estas iniciativas arguyen, “…que la riqueza no es el capital, sino el conocimiento...”. En fin.

El otro aspecto que llama la atención es precisamente acerca de la justa participación de comunidades locales frente al aprovechamiento de la biodiversidad. Arriba mencioné sobre algunos protocolos establecidos para la producción y comercialización. Esto al parecer toca el tema de las certificaciones y sellos verdes, que avalan ‘producciones limpias o amigables con la biodiversidad’, que no solo abarcan producciones de tipo ‘orgánico’, sino que favorezcan la biodiversidad. Generalmente para cumplir con estos protocolos y obtener esas certificaciones, se acarrean con costos que por ejemplo familias campesinas como pequeños productores no pueden costear y más si no han asegurado aspectos como su soberanía y seguridad alimentaria. Esto último ha pasado mucho con el sector cafetero. Además dichas certificaciones al parecer avalan y permiten el ‘saqueo’ de recursos por parte de grandes capitales. En síntesis, los modos de producción para soportar el ritmo del biocomercio que es prácticamente la ‘legalización’ por medio del Convenio de Diversidad Biológica (CDB) de prácticas de la biopiratería y promover la bioprospección, no garantizan que comunidades locales, campesinas y ancestrales (indígenas y afrodescendientes) gocen de la biodiversidad a su manera y conforme a sus ritmos de vida, de manera justa. Más bien y es lo que queda como sensación (si no se come cuento), es que realmente se garantiza la libre apropiación y concentración de la biodiversidad y algunas patentes de conocimiento tradicional a los grandes capitales financieros y las multinacionales. No es raro encontrar que el observatorio nacional de biocomercio (OBIO) haya sido creado conjuntamente entre el instituto y Proexport, además de que muchas empresas han mostrado su interés en promover estas prácticas, en búsqueda de ‘nuevos mercados’. Como estocada final, por medio de agencias promovidas por políticas al mejor estilo del Banco Mundial, en donde se ofrecen créditos y microcréditos, para que los pequeños y medianos productores que quieran arriesgarse a participar en dichos ‘nuevos mercados’, lo hagan.

Por dios, cuál es el afán de promover protocolos y políticas para mercantilizar la naturaleza. Acaso, ¿no es suficiente ver el colapso medio ambiental ocasionado por el modo de producción y consumo de nuestra sociedad? Eso es lo que más me extraña, por más romántico que parezca. ¿No se está trabajando de hecho por conservar nuestra biodiversidad, más no agotarla? Coherencia por favor…Deberían revisar las apreciaciones de personajes como Leonardo Boff o Enrique Leff. ¿En donde habrá quedado nuestro respeto hacia la naturaleza?, será que lo reemplazó el excesivo culto al dinero acompañado del olor de la muerte en muchas ocasiones.

Finalmente, lo que me preocupa con el corazón en la mano, es que de verdad la sociedad colombiana pueda aprovechar y disfrutar con justicia ambiental, social y económica de su biodiversidad. Para esto quizá hay que pensar en varios aspectos, que van desde cuestionar el paradigma económico actual hasta conocer y valorar como debe ser nuestra biodiversidad, sin ponerle un rotulo de mercancía al mejor postor. Quiero compartir esta preocupación y encontrar retroalimentación por parte de ustedes como lectores de esta bitácora, para que no parezca una rabieta de alguien que no está de acuerdo con algo. Es un asunto de primordial importancia para nosotros y para nuestro país que no debe ser evitado o tratado de forma superficial, tal y como hacen esos funcionarios y tecnoburócratas al momento de cuestionarlos por ejemplo con temas como los de la propiedad intelectual y patentes, frente a tratados bilaterales (TLC) o grandes intereses económicos.

Saludos…

3 comentarios leave one →
  1. Julián Ortega Martínez permalink
    octubre 10, 2006 12:05 am

    No me sorprende para nada lo que cuentas, en una época en la que cualquier cosa y persona son susceptiblses de ser objetos de mercado.

    Se parece al ecoturismo, sólo que peor. Qué asco. Un saludo, ala.

  2. German A Quimbayo permalink
    octubre 18, 2006 8:13 am

    Así es Julián. Lo que parece ser la panacea para conservar nuestra biodiversidad se convierte en la más obsesiva carrera para comercializar nuestro patrimonio natural y cultural. Gracias por tu visita y perdona la tardanza en responder!

  3. gabriel. permalink
    agosto 31, 2010 1:59 pm

    Aunque estoy completamente de acuerdo con ud. en lo relacionado a la propiedad intelectual y biológica frente a TLC´s, y sellos verdes; también considero que está satanizando completamente el programa de biocomercio, ya que aunque no es perfecto y requiere numerosos “retoques” tambien ofrece alternativas rentables a poblaciones humanas y especies vulnerables, ya que incluso antes de que iniciativas como esta tomaran fuerza, el manejo de los recursos naturales era deplorable ya fuera como actividades altamente extractivas (caza y colecta de spp. no maderables), el “desmonte” para la siembra de productos tradicionales que al cabo de un corto tiempo terminaban agotando los nutrientes del suelo haciendolo arido y obligando a colonos y campesinos a ir gradualmente ampliando la nefasta frontera agricola. Por experiencia propia puedo decir que existen alterativas ampliamente rentables, pero deben ir acompañadas de un marco legal y regulatorio internacional. Lo malo no es monetizar la naturaleza, lo malo es el inevitable impacto que ejerce la especie humana el cual no es nunca inevitable solo manejable en distintos grados.
    Gracias.

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