Historia, Ambiente y Pensamiento Geográfico
Mucho tiempo sin escribir “formalmente” en el blog (si es que existe la formalidad en los blogs). Como se habrán podido dar cuenta, mis últimos posts y escritos que he hecho para equinoXio están dando un viraje hacia el pensamiento geográfico y es apenas obvio por los estudios de posgrado en Geografía que estoy adelantando actualmente.
Debo confesar que el estudio geográfico ha ampliado mi mirada y perspectiva ambiental, más por los aportes que ha hecho las corrientes contemporáneas de esta disciplina (ojo, no estoy hablando de posmodernismo), que veo tiende a ser más una in-disciplina. Con este argumento, la Geografía no solamente para mí sino para muchos, es una ciencia ambiental. Sus objetos de investigación se enfocan en la relación sociedad-naturaleza, reflejada en la producción dinámica de espacios y lugares, con todo lo que esto implica en términos de cambios ecológicos, sociales, políticos y culturales.
Definitivamente el conocer la historia de un territorio, sus espacios y lugares de encuentro cultural y ecológico, es fundamental para acercarnos a cómo vemos y vivimos dicho territorio. Aprovechando estos argumentos, recomiendo mucho la lectura del libro “Historia ambiental de Bogotá y la Sabana, 1850-2005″ (Germán Palacio -Ed-.) (Universidad Nacional de Colombia-IMANI-, 2008). En esta publicación se comenta a lo largo de varios artículos en cómo lo “verde” se ha insertado en lo urbano, además de qué forma las territorialidades urbanas y rurales han cambiado dependiendo del uso y apropiación del suelo y de cómo los encuentros y conflictos por la oferta ambiental de la Sábana han configurado su actual estado ambiental.

Carátula del Libro, editado por Germán Palacio Castañeda.
Definitivamente la ciudad que vemos actualmente y su región circundante, son el producto de esa serie de apropiaciones y re-apropiaciones que ha hecho la sociedad con la naturaleza de su territorio y el conjunto de prácticas, técnicas y discursos que han operado para tal fin, reflejadas a su vez en el paisaje que hoy vemos en cerros, humedales y otros espacios y lugares de la ciudad.
Ese es el tipo de reflexiones que nos brinda el pensamiento geográfico para comprender de mejor manera nuestro entorno y dejar de creer en tanto mito sobre “buenos salvajes” “naturalezas vírgenes” o “calentamientos globales”. Pero lo que si no debemos perder de vista, es que la especie humana ocasiona intervenciones medibles en cambios sobre el entorno y que no siempre son “malos”. Si comprendieramos que la especie humana es una especie más que integra este Planeta, el asunto ambiental pasaría a ser tratado sin tanta calentura. Pero para ello debemos recurrir a la memoria no solo nuestra sino del espacio físico que habitamos y resignificamos.
Saludos.


